Presentación

“Comunicados por la música” es un proyecto que se encuentra financiado por el Ministerio de Educación de la Nación y pretende analizar qué dicen los jóvenes a través de la música como vehículo movilizador de sus expresiones culturales y de la identidad que se forja en el tiempo.


Se seleccionaron distintos puntos del país para la ejecución del proyecto como: Miramar, La Costa, Bolivar, Henderson, Lincoln, Patagones y Monte Caseros (Provincia de Corrientes) y se comenzó a rodar en ciertos lugares con el objetivo de finalizando el 2008 poder concretar un video documental.

Hay un grupo numeroso de alumnos, graduados y docentes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social que se encuentran trabajando en la iniciativa para poder concretar un video testimonial que refleje a los jóvenes de los lugares mencionados.


A partir de la realización de estas prácticas podremos comprender cuáles son las inquietudes de los jóvenes, sus problemáticas, anhelos, objetivos y sobre todas la cosas qué tipo de país proyectan a futuro. Es una manera de decirles que queremos escucharlos y nos interesan más de lo que se imaginan… en fin ellos serán los encargados de llevar adelante las riendas de este país.


Durante los años noventa se sucedieron diversos procesos de crisis, como el alejamiento del Estado y la pérdida de protagonismo político de la sociedad, sumado a la fragmentación de las ideologías, con la caída del muro de Berlín y ante ello los jóvenes se agruparon en diferentes comunidades, para nombrar nuevos espacios donde identificarse, alejándose del mundo adulto. En la actualidad construyen territorios propios para así poder identificarse compartiendo emociones, afectos, símbolos adquiriendo un individualismo por sobre el seno familiar e institucional.


Los invitamos a participar y conocer el apasionante mundo de la música.

Fotos de algunos de los protagonistas

jueves 27 de noviembre de 2008

Comunicados por la música pateando por el país

Comunicados por la música se encuentra en la recorrida por el país entrevistando a distintas bandas musicales con el fin de fomentar la música como un espacio de creación de identidad y para ello es necesario patear la calle.


Con calor, frío, hambre y como sea es que emprendimos una serie de viajes que en poco tiempo estaremos finalizando para luego internarnos a editar el video documental que mostrará todo lo realizado durante el año 2008.


Las bandas que se han sumado al proyecto son:

La Arriaga (Mar del Plata, provincia de Buenos Aires)

Las Morochas (Junín, provincia de Buenos Aires)

Eskote (Viedma, provincia de Río Negro)

RPM (Monte Caseros, provincia de Corrientes)

El fantasma de la vieja (Monte Caseros, provincia de Corrientes)

Fertilizantes (Santa Teresita, Partido de La Costa, provincia de Buenos Aires)

Cahuel Currú (Henderson, provincia de Buenos Aires)

Y seguirán sumándose bandas en el transcurso de estos días…


Agradecemos a todos ellos por su predisposición y también a Ricardo “Mono” Cohen, más conocido como Rocambole, que realizará la presentación del material.


Resulta complicado trabajar desde el under, con pocos recursos y tratando de hacer las cosas profesionalmente pero estamos convencidos que con sudor y lágrimas todo es posible por eso apostamos a este proyecto que no concluirá con dicho video sino que será un puntapié para generar otras actividades que ayuden a reconocer a nuestros artistas locales.


Esperemos que se puedan sumar nuevas bandas a esta iniciativa.

lunes 8 de septiembre de 2008

En busca de la esencia

Es momento de trabajar conjuntamente en pos de conseguir la independencia del rock, a través de proyectos autogestionados que permitan la libertad de producir lo que más nos interesa: difundir nuestras expresiones generando un feedback que permita la interacción con todos aquellos que se abran a la vida de una libre manifestación como es la música.

Muchos se quejan, otros quedan en el camino y bajan los brazos a la espera de una racha salvadora que revierta la “injusta realidad” en la que se encuentran nuestros artistas. Sólo es cuestión de profesionalizar toda manifestación artística; al fin y al cabo es la única vía de escape que tiene y ha tenido desde antaño el hombre.

Aquellos sollozos que relinchan una y otra vez en el ambiente del rock y la música entera que se produce en estas latitudes (circuito platense y alrededores) poseen dos caras: una adherida a la filosofía de “laburar en serio”, aquella arista en la que muchos suelen hacerse del tesoro más preciado: “comunicarse colectivamente desde la música y el arte en general”; mientras que la otra postura proviene de aquellos que sólo buscan sacar provecho erigiendo un montón de huecos estancos e individualistas; en una palabra levantarse el quiosquito y nada más.

La generación actual de jóvenes inserta en el mundo del rock y las diferentes expresiones culturales acapara la atención tanto de adolescentes como adultos, que agrupados en distintos movimientos se adhieren a aquellas voces mutiladas por un sistema que margina más de lo que integra.

La igualdad de oportunidades y la valoración de la cultura no es algo que se logra con la crítica sin fundamento. Desde “Comunicados por la Música” creemos y luchamos por la activación del trabajo colectivo.

Es el momento en que los músicos, los artistas en general avancemos aunque nos bombardeen de todos lados. El arte se logra a partir del consenso y la buena predisposición. La soberbia, el egoísmo y el querer levantase el quiosquito (disculpen por lo reiterativo) ¡YA FUE!

viernes 29 de agosto de 2008

Del pelilargo atrincherado al joven rockero “democrático”


Es un informe periodístico que hemos divido en 6 (seis) partes para facilitar la lectura y a modo de organizar el blog. A continuación exponemos la primera parte y en la brevedad seguiremos posteando los fragmentos del informe.

Del pelilargo atrincherado al joven rockero “democrático” (última parte)

Mientras la metáfora sigue insistiendo a través de los inmortales Luis A. Spinetta y Charly García; La Renga y Los Piojos son las bandas rockeras de la revolución musical que trazan desde el primer lustro de la década del ’90 a la actualidad, un nuevo escenario de masas. Los ’90 moldearon el escenario propicio para que una banda como Los Redondos se convierta en la receptora de un público antipolicía y anti institucional creando, de esta manera, un nuevo “nosotros”. Los seguidores de los Ratones Paranoicos primero y luego los de Viejas Locas inauguraron el rock rollinga; identificación única en el mundo y la más distintiva entre los seguidores de los Stones en todo el planeta. Jóvenes Pordioseros, La 25 e Intoxicados fueron los que tomaron la posta en este nuevo milenio, pero no lo hicieron solos; el rock a través de sus diferentes estilos y movidas consiguió en otras bandas como El Otro Yo, Catupecu Machu, Resistencia Suburbana, Los Natas y Babasónicos -solo por nombrar algunas expresiones que apuestan a la diversidad de estilos musicales y culturales- construir un amplio modelo artístico. No hay que pasar por alto la persistente labor de los punks y hardcores, laburantes en la constante contribución colectiva.


A lo largo de cuatro décadas, el público parece ser el mismo: los jóvenes hoy también son reprimidos desde la nefasta instauración del Neoliberalismo con su arma letal, la globalización. Alguna vez alguien dijo que “lo único que cambia con el paso del tiempo es la tecnología, el hombre no, siempre es el mismo”; mientras que otros opinaron que nos encontramos bajo la opresión que se instala cada vez más en las capas que se erigen fervientes: la contracultura. Y son aquellos vestigios contraculturales los que siguen molestando, a través de “entre líneas” y dichos apasionados que nos muestran las huellas para seguir delineando un nuevo alter-ego que se encuentra más vivo que nunca.


Siguen sin saldarse las viejas cuentas de los censurados, de los exiliados, de los que hoy son discriminados por pertenecer a nuevas subculturas del rock como las tribus rollingas, los neopunk, los skapunk, los alternativos, los darks, góticos, new metal, etc.

Los ideales siguen intactos, la creación aún más, y para remitirme a este ejemplo debo citar a un loco 100 % rockero... el Pity de Intoxicados. Muchos lo tildarán de drogón perdido, alucinado del sistema… y tienen razón ¡gracias a ello un artista vive!, de la locura que genera la urbe, de la desigualdad, de la clandestinidad, de la opresión de sí mismo. Me refiero al señor Alvarez, gran juglar de monoblocks, el que sabe como se manejan todos en el barrio, el que tiene la posta, el que sabe describir a lo gonzo el verdadero espíritu rockero analizando el día a día. Y no olvidemos que las crisis que se presumen esporádicas estallan en lo profundo de las sociedades.


Después de todo, la historia que gira en torno al rock y a su público en épocas democráticas no ha cambiado tanto en comparación con la época del último golpe de estado (1976 y 1983); todo se lo debemos a aquellos jóvenes que, mediante aprendizajes beats, supieron afrontar las epopeyas más despiadadas que azotaron al mundo entero durante el siglo XX y lo que va del XXI.

Aunque repriman al rock, el rock nunca desaparecerá.

lunes 25 de agosto de 2008

Del pelilargo atrincherado al joven rockero “democrático” (parte 4)

Se creyó que a partir de la llegada de la "democracia" el rock se liberaría por completo y no sufriría “nunca más” la persecución y la censura. Si en los ’70 el actor represivo fue la mano dura de los militares, en los ‘80 y ‘90 toma la posta la fuerza policial. Ocho años de democracia entre comillas bastaron para demostrarle al rock y a su público, que la libertad de expresión y la capacidad de disfrutar de un recital entre amigos, era una careta. Volvían aquellos aires densos, abriendo otra página de horror en Argentina. El 19 de abril de 1991, Walter Bulacio de 17 años, era detenido por la policía en las adyacencias de un recital de los Redondos(a partir de los '90 el público suprime el Patricio Rey y sus redonditos de ricota, identificándose con la concepción de "Los Redondos") y trasladado a una comisaría en la que fue golpeado y de ahí internado en el hospital Pirovano de la Capital Federal. A la semana del incidente, el joven fallecía transformándose en el primer muerto del rock nacional. ¿De qué democracia estamos hablando entonces?


A lo largo del escenario de los’90 el rock pudo rescatar cierto nivel contestatario de los años ‘70, los jóvenes se unen a organismos de derechos humanos como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, cantan repudiando a la represión policial y el gatillo fácil; también lo hacen a partir de anécdotas en el aguantadero y la esquina de barrio, sumergidos en el aguante (codigo de las tribus rockeras de los '90 y el nuevo milenio). Algunos periodistas de rock actual (y algunos pseudos periodistas de rock) piensan que el rock que se fomenta en los ’90 corresponde a un movimiento naif identificado con figuras como el Che Guevara mercantilizado.


Los códigos y experiencias que llevaban a cabo los jóvenes rockeros de los ‘70 se traducen en los ‘90 con otros nombres que llegan a inscribirse también en la actualidad. Ya no son los encuentros clandestinos para escuchar discos en un winco del garage de algún amigo del barrio; ya no se trata de comunicarse bajo la seña del boca en boca; los ‘90, lejos de la libertad de expresión, se perfiló bajo la sombra corrupta de un gobierno como el del ex presidente Carlos Menem. Dicho proceso arrojó hechos que alimentan al rock para que retome el espíritu contestatario. En 1991 se llevan a cabo los indultos a los ex represores que habían sido juzgados en 1985 en el juicio a la junta militar. El descreimiento político y el libre albedrío adherido a la corrupción, delinean en los ‘90 un nuevo escenario en el que el joven rockero le dedica pura y exclusivamente su canto y melodía.


La banda punk rock de Valentín Alsina 2 minutos cantaba en el año 1994 “ya no sos igual, sos un vigilante de la federal / Vos sos buchón de la policía federal”. Otra de sus canciones describía su barrio en medio de la miseria que había significado la crisis post Malvinas y el resquebrajamiento social de los noventa: “nosotros venimos del sur de la ciudad / un barrio de leyenda tango y arrabal / nosotros venimos de un barrio, de un barrio industrial / tenemos algunos bares con sus típicos borrachos / y algunas linyeras pidiendo algo que morfar / barrio obrero Valentín Alsina”. La descripción funciona como denuncia explícita a la gran crisis por la que atravesó la Argentina luego del período hiperinflacionario de Alfonsín y la privatización del sector público que implementó Menem.


El rock debe seguir buscando opciones y estrategias para lograr sentirse libre, ya que de de esta manera podrá seguir criticando y denunciando lo crudo del día a día.

Recomendado: Alex Gretto

Con ustedes... Alex Gretto!!!

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